martes, 30 de marzo de 2010

En la bañera con Xiu Xiu


Estos días he estado repasando el disco que nos descubrió Xiu Xiu al gran público, su título: Women as lovers (2008) La banda de Jamie Stewart era conocida por todos los lectores de la Rockdelux y por todos los fans de bandas como The Cure o The Smiths, pero faltaba un poquito de factor pop en sus ¿canciones? para que nos animáramos, sabiendo como está de maltrecha nuestra economía, a comprar un disco suyo y no el de otro artista en el Fnac. Dolor, rollo gay sado, melancolía, infancia chunga en plan Bukowsky... todo muy arty pero con sentimiento... y que peinado el de Jamie, siempre me ha encantado ese flequillo con rapado a los lados... como pasaba con Mozz, con este grupo, la música es importante, pero es una de las partes del todo: la imagen, las fotos, las entrevistas y los vídeos también cuentan, y mucho. Por eso recibe uno como un detallazo ese regalo en forma de dvd recopilatorio de videoclips que aparecía escondido en la caja del CD sin pegatina avisatoria que valiera. Entre el video-arte y el corto experimental eslovaco chungo, sus clips son una extensión muy bien definida del sonido que podemos encontrar en sus canciones. Entre el dolor y la belleza. Preciosos y jodidamente sucios.

jueves, 18 de marzo de 2010

Ferré salvaje

Esta tarde he estado leyendo algunas reseñas sobre Providence. Es sorprendente la cantidad de veces que se menciona la palabra realidad, aunque se comprende porque en sus páginas, en su método y en su visión sobre un mundo en ruinas, la realidad de Providence siempre está en duda, ya sea a causa de las drogas, o por un videojuego o simplemente por el delirio que conllevan los excesos. Y es coherente, hoy en día. Algunos científicos han propuesto la teoría de que el mundo podría ser una computadora y que nuestra partícula elemental es en realidad el bit de información; otros han dicho que nuestra realidad podría ser una gran virtualización llevada a cabo por una megacomputadora instalada en alguna mega astronave y corrida por un dios -un adolescente cualquiera, quizá- que nos estudia, y luego toma a los personajes más interesantes para correrlos en otra virtualización, lo más cercano a la reencarnación que he leído últimamente; y Juan Francisco Ferré propone ahora que la realidad puede ser una película, o que al menos nuestra visión y nuestra sensibilidad han sido tan modeladas por la pantalla que nos resulta difícil distinguir ya entre la sinceridad espontánea y el gesto mediado por la tecnología y la imagen. Cuando un adolescente en una ciudad cualquiera grita shit! o fuck! estamos exactamente ante un fenómeno de esa naturaleza. Y Álex Franco es un personaje equívoco en todo momento; aunque se muestra tan irónico y escéptico frente a la cultura americana, su ironía y sus ideas son un producto nacido precisamente de esa cultura, así que nunca termina por ser enteramente irónico o divertido. Sus gestos, mediados por el cine y por las drogas, no son sinceros y uno presiente, desde muy temprano en la novela, que esa falta de sinceridad (podría decir falta de humanidad), es el destino fatal de Franco. Cuando uno lo piensa es incluso divertido atestiguar el esfuerzo de Franco por ser divertido o irónico; lo segundo lo logra Ferré, pero no Franco. Y por lo mismo es Álex quien constantemente tiene que explicarnos que estaba siendo irónico o divertido porque en sus diálogos en realidad nunca lo es.Volviendo a las reseñas que leí, me pareció que con esa mención a la realidad convencional del realismo, por así decir, se ha querido también resaltar la distancia que existe entre esta novela y lo que dejó atrás. La mitad de eso es cierto, porque tanto en España como en México existió una serie de novelas tipo Corín Tellado que llevaron la idea del realismo a su extremo más artificioso y aburrido. Providence, en cambio, es una maquinaria narrativa posmoderna comentada posmodernamente a la que no creo que se le vayan a aplicar nunca las preguntas tradicionales que se aplicaban a las novelas tradicionales. Y con toda razón. Como buena novela posmoderna, se dice -y esto ya es un lugar común, aceptémoslo- lleva en sí misma su crítica y su poética, y esto vuelve a este tipo de novelas simplemente infranqueables; su desmesura es tal que el comentario y la crítica hacia ella casi tienen la obligación de ser igualmente desmesuradas para poder sobrevivir; no puedes preguntarte por el personaje porque significaría que, de hecho, no estás comprendiendo la ironía, o cuando algo no te gusta o piensas que resulta excesivo pues resulta que en realidad esa era la intención, aunque uno no lo quiera aceptar. A lo que me refiero -y en estos momentos no estoy hablando precisamente de Providence- es que las novelas nacidas bajo el aura del post posmodernismo o del after pop, han dado pie también a una clase de comentario cultural o crítico en el que todo cabe y todo se puede sin que la coherencia sea estrictamente necesaria. Uno puede arrojar cien conceptos, cien nombres, cien referencias, y parece no existir ninguna contradicción, al contrario. Y soy sincero, a veces no entiendo un carajo.Comento esto porque mientras leía Providence algunas novelas me vinieron a la cabeza. Y se van a sorprender cuando diga cuáles. Durante la estancia de Franco en Providence comencé a pensar en esa saga de individuos atormentados por su propia personalidad y por sus propias y muchas veces equivocadas convicciones. En una de las mejores reseñas que he leído de Providence, René López Villamar menciona con cierto desenfado a James Wood, en el sentido de que Wood defiende una idea de realismo acartonada y nada afín a las propuestas del posmodernismo (o eso me pareció), pero Wood ha hecho la defensa justamente del individuo que vive plenamente en su propia realidad, una realidad convincente, no como género, sino como energía, que se expande al interior de todas las buenas novelas, posmodernas o no. La alienación de Franco me recordó la alienación de esos personajes sin nombre, como el hombre del subsuelo, de Dostoyevsky, o el hambriento y ambicioso personaje de Hamsun en Hambre, o el desquiciado y mentiroso fumador de Svevo.
(Nota al margen: Wood ha sido comentado casi siempre por su "ataque" al realismo histérico, aunque esa reseña hace muy poca justicia a sus ideas sobre la ficción. Una lectura de su segundo libro, The Irresponsible Self, lo mostraría, al contrario, bastante apto para comentar una novela como Providence. Su ensayo sobre la inversión de la hipocrecía en Saltykov-Schedrin o el que dedica al "pathos of rambling" de Shakespeare son aproximamientos a una ficción eternamente innovadora.) Franco, sin embargo, es siempre el mismo, de principio a fin. Su alienación no es realmente psicológica -aunque por momentos viva un infierno mental terrible- sino matizada por lo que Ferré -y muchos otros, claro- ha visto como el síntoma de nuestros tiempos, la personalidad mediada por todo lo posthumano, la realidad virtual, la tecnología, las drogas, el cine. Y por supuesto el centro de todo esto está en América. El narrador de More Die of Hertbreak, de Bellow, lo dice mejor: "America is where the action is". Las versiones modernas de aquellos individuos atormentados por sí mismos -y que varios comentaristas han mencionado- se dieron muy bien en EU en versiones violentas y al mismo tiempo edulcoradas, como American Pyscho y The Fight Club, por ejemplo. Pero debo decir, con toda sinceridad, que Franco me pareció un personaje aburrido casi todo el tiempo. Lo que me ha deslumbrado de esta novela es la visión de lo que comunmente hemos llamado la "América profunda". Parece un chiste, casi, esta América profunda. Pero Ferré logró algo que nunca había visto en la narrativa en español, o que no lo recuerdo al menos. Viajó realmente hacia dos de los cimientos más duraderos de la narrativa estadounidense, el puritanismo y el racismo, dos temas dejados de lado en casi todas las reseñas que leí. Hay muchísimas referencias a pelis y libros posmo y toda clase de artefactos, cierto, pero lo que me hizo seguir leyendo esta novela no fue la superposición de realidades, ni el videojuego o las referencias cinéfilas, ni el Blue Moon ni el sexo desenfrenado, sino el viaje de Ferré hacia esos dos bastiones que originaron la gran narrativa estadounidense del siglo XIX. (La crítica posmo le tiene tanto resquemor al siglo XIX que moriría antes que atreverse a citar a algún novelista de este malhadado siglo.) El puritanismo no es sólo un conjunto de prescripciones morales; para la narrativa de Estados Unidos fue su comienzo, el "plain style" que pretendía nombrar las cosas como eran, aunque esos primeros puritanos, con sus zapatos de hebillas y sus sombreros extravagantes, se encontraron ante la gran tarea de usar el estilo sencillo para describir algo que los rebasaba, la naturaleza americana, en la que además veían una promesa milenaria, el futuro "sueño americano" que tanto alimentó la gran narrativa del siglo XX. Los puritanos de las plantaciones se veían no menos que como una nueva tribu israelita llamada a crear la nueva y ejemplar ciudad del nuevo mundo. Pero se convirtieron también en seres cada vez más atormentados por la idea del pecado. Y aparejar a este Dios la idea de que cada hombre construye su destino no era nada fácil. La letra escarlata es un magnífico ejemplo de cómo el puritanismo seguía vivo en los tiempos de Hawthorne y Melville. Y para no seguir hablando de la influencia del puritanismo en la literatura de EU basta citar un magnífico libro, donde leí todo este rollo: From Puritanism to Posmodernism, de Richard Ruland y Malcolm Bardbury. El tema del esclavismo y del racismo inherente a los Estados Unidos es el otro cimiento, para mí al menos, de esta novela, y las escenas donde Howard se dedica a deshacerse de los indeseables son puro gozo. No me habría importado prescindir de todos los malos chistes de Franco con tal de encontrarme con esta subtrama. No me importó, de hecho. En esta exploración sobre esos aspectos todavía palpables de EU radica, creo, la maestría de Ferré. Que nos ilumine acerca de la degradación moral de los americanos es lo de menos, porque hoy en día es una degradación moral mundial, somos tan inmorales e hipócritas como ellos. Sin embargo Ferré ha logrado algo sorprendente con tan sólo esas páginas. Puede ser excesiva, a veces fatigosa, pero Ferré ha puesto una vara muy alta para sí mismo, algo que todos los narradores, independientemente de su adscripción estilística, tienen el compromiso de hacer.
PD. Por último, debo decir que al principio pensaba hacer una comparación entre esta novela y la ganadora del año pasado. ¿Pero viene al caso? Como acabo de leer Providence la verdad es que muchas ideas me siguen dando vueltas. Todavía no estoy muy seguro de haber entendido las últimas cuarenta páginas, y si alguien me deja un comentario y me las explica me haría un gran favor. Espero poder escribir algo más en los próximos días. Mientras tanto debo quitarme de la cabeza al tal Darth Vader.

miércoles, 17 de marzo de 2010

El vampiro como metáfora teenager


En la casa de la cultura de Santa Pola no hay demasidos cómics. Solo disponen de un mueble que coje bastante polvo con un puñado de Asterix, Tintines y Capitanes Truenos. No tienen mucho manga: Apenas la colección incompleta de Akira y algo del Capitán Tsubasa. Yo no soy ni coleccionista ni un gran entendido en manga. Miro con curiosidad a los chavalines y a las chavalinas de 15 ó 16 años que ojean y leen tomitos de Naruto en el Ateneo. Me hipnotiza su belleza de pelos de colorines y sus ropas anchas al mismo tiempo que estilosas. Adoro esa adolescencia que irradian y que yo tengo cada vez más y más lejos. Cual es mi sorpresa cuando descubro que en la biblioteca disponen de un ejemplar de La sonrisa del Vampiro de Suehiro Maruo, manga de culto de principios de la década pasada que se publicó en España hace unos años vía Glenat y que ahora se extiende con su segunda parte recién estrenada. Lo que aquí se nos ofrece no es otra cosa que vampirismo post-nuclear entre adolescentes que no saben distinguir entre deseo sexual, violencia y muerte. Un dibujo detallista, realista y al mismo tiempo misterioso, un uso parco en diálogos, dándole más cancha a las viñetas mudas con imágenes sujestivas... la belleza subyugante del horror más ancestral... todo un festín de colmillos afilados que os recomiendo sin crucifijo en la mano ni nada... me lo leí de un tirón en apenas tres cuartos de hora, bueno, más bien creo que lo devoré...

viernes, 12 de marzo de 2010

Escuchando a una estrella


Vale, totalmente de acuerdo, Release the stars (2007) no tiene la magia del primer álbum de Rufus Wainwright, ni el misterio de la belleza perfecta de Poses (2001), ni siquiera el preciosismo instrumental de Want One (2003) y Want Two (2005), pero me niego a afirmar que es un mal disco. A todos los fans de la primera época nos pilló de bajona y con saturación mediática incluida, también influyó que Bjork se nos cayera como mito por aquellos días con el triste Volta (2007) y la verdad es que nos costó ver al principio este lp como algo más que dos o tres singles acertados. Pero el auntentico talento mejora con el tiempo como los buenos vinos ya que su poso de genialidad se queda ahí para el que lo quiera oír. El principal problema de este disco es que nuestro querido Rufus se encontraba en la encrucijada más importante de su carrera: era conocido, pero no masivo, respetado pero no vendedor, admirado pero no famoso. En este tramo del trayecto debía decidir si tiraba por hacer una obra personal, intimista, oscura y decadente (su Berlin) que nos extasiara a cuatro gatos o si bien por el contrario vendía su alma a la comercialidad más insultante y se nos quedaba como un Jamie Cullum resultón. Pues ni una cosa ni la otra, aquí vemos como nuestro hombre tiró por la tanjente ofreciéndonos un pastiche de todas sus caras (la rockera, la orquestal, la musical, la crepuscular) que ya aparecían en sus anteriores trabajos, de un modo más accesible que de costumbre pero sin llegar a bajarse los pantalones. Arreglos exquisitos y una producción muy seria lo evitaron. La tensión entre lo que pudo ser y finalmente fue se respira en sus sonidos.El Objetivo se cumplió: Rufus lo conoce hoy día hasta tu tía del pueblo, pero no se ve obligado por contrato a hacer un dueto con Lady Gaga en los Grammy, se ha situado como artista respetado-popular en un punto intermedio que salvaguardará su libertad creativa durante los próximos años. En cuanto a las canciones, la cara A es una sucesión de hits épicos que abruma y la cara B es más reposada y previsible. En su momento le pusimos un notable justito, pero con el tiempo y futuras escuchas Release the Stars se va a quedar como toda una exquisitez de pop adulto y sensible de uno de los genios de nuestro tiempo. Mi canción favorita: Tiergarten.




miércoles, 10 de marzo de 2010

A la caída del sol


Hacía falta un capítulo como este a estas alturas de la serie. Nos situamos al final del primer tercio de la sexta temporada y tras varios capítulos explicativos y de transición hacía falta un poquito de acción y épica selvática para que no decayera el interés. Sundown se titula este 6x06 donde el protagonista es Sayid y donde se incumplen dos normas no escritas de esta temporada: que Sayid no se redima de sus pecados (este chico no tiene arreglo) y donde el flashsideway debía de estar protagonizado por Sun para seguir el orden de los flashforwards de la primera temporada. A cambio de pervertir estas dos tontás que solo seguimos los más frikis de la serie con mucho tiempo libre y poca vida social, la gente de Lost nos ha ofrecido un capítulo trepidante y con momentos a lo Rambo del ex-torturador Iraquí dignos de cualquier peli de esas que echa ultimamente La Sexta por las noches. Lo más importante que se nos contó en estos 40 minutos es que ya están claros los bandos del bien y el mal para la batalla final por la isla: Locke resucitado, los Otros supervivientes, los infectados Claire y Sayid, y los invitados sorpresa Jin, Sawyer y Kate como el lado oscuro y a Jacob, Hurley, Jack, Iliana (que guapa es esta chica), Frank, Sun, Ben , Miles y los que están por llegar como defensores de la isla (¿?). Por supuesto todavía queda mucha tela que cortar en cuanto a misterios, cabos sueltos y porqués de la trama y sus personajes, porque si no, de aquí al capítulo 17 esto se acabaría convirtiendo en una monótona batallita por la selva llena de tiros y persecuciones. Por eso nos gusta Perdidos, por eso estamos enganchados y por eso terminamos ayer con el corazón en un puño. La serie toma otro tono a partir de ahora mismito... la batalla entre el bien y el mal no ha hecho más que comenzar.

La batidora sónica de Hidrogenesse


El próximo trabajo de Hidrogenesse es un EP donde re-hacen/re-modelan 5 canciones del último y reciente disco Origin:Orphan del grupo canadiense The Hidden Cameras. No es un disco de versiones ni de remezclas al uso. Carlos y Genís han estado buscando en el estudio ritmos y melodías para volver a construir las canciones a su antojo, con instrumentos electrónicos y tomando únicamente como guía las pistas de voz de Joel Gibb de la canción original. Austrohúngaro publicará el resultado en el mes de Abril, con el título Hidrogenesse vs The Hidden Cameras. Aquí podemos apreciar las portada. Noticia extraída de...

martes, 9 de marzo de 2010

Monk a la francesa


Mi ultima adquisición jazzística es este Monk in france (Riverside, 1961), la edición en CD incluye dos cortes del mismo concierto inéditos hasta ahora: Body and Soul y Crepuscule with Nellie. El cuarteto de Monk (Thelonious Monk al piano, Charlie Rose al Saxo tenor, John Ore al contrabajo y Frankie Dunlop a la batería) arrasó en Europa esa primavera (la grabación está fechada el 18 de Abril), otro concierto en Roma unos días después lo atestigua... Con un sonido óptimo y una combinación entretenida entre temas propios y estandars (ahí queda para la posteridad ese Just a Gigolo desestructurado y con un solo de piano juguetón), los temas se deslizan dentro de los parámetros de un be-bop de manual (estribillo-solos turnados-estribillo) pero se agradece su claridad melódica y esa energía tan cool del jazz improvisador pero sin pasarse. Y Thelonious como siempre: divertido, moderno y creando cosas donde parece que no las puede haber. Well You Need'nt bien merece una perilla. PD: La portada podría parecer fea en un primer momento, pero tiene su misterio y su elegancia. Este disco bien podría servir como primer acercamiento para neófitos al sonido del genio de la música moderna. Siempre Monk.

lunes, 8 de marzo de 2010

Los cuentos reunidos y el amuleto


Anagrama edita bimestralmente y este bimestre nos ha decepcionado un poco en esa espera ansiosa que se padece por conocer lo nuevo de Bolaño. Nuevo nuevo lo que se dice nuevo va a ver ya poco de este autor de lo que salga a la luz porque ya han exhumado bastante el suculento cadáver literario que dejó este hombre, lo ultimo que quedaba por sacar era El tercer Reich y como mucho podrán exprimir notas, poemas o diarios sueltos y recopilarlos, pero para los bolsillos escasos como los nuestros conocer nuevos Compactos Anagrama a 7 euros es toda una noticia. En esta ocasión nos han sorprendido recopilando los tres libros de cuentos que publicó en vida (a saber, Llamadas telefónicas,1997; Putas Asesinas, 2001 y El gaucho insufrible,2003) en un solo tomo de más de 500 páginas en la selecta colección de color granate que lleva en funcionamiento desde hace más bien poco la editorial, titulada Otra vuelta de tuerca. Bastante extraño por su parte, ya que los tres libritos sueltos, muy fáciles de adquirir hoy por hoy, en total sumarían 21 eurillos, y el tocho en cuestión cuesta 25... pagar cuatro euros más en estos tiempos de crisis solo por la portadita y una ilustración resultona lo veo bastante aberrante. Por lo tanto, habrá que esperar hasta mayo para ver si se animan a editar en formato barato y colorines títulos como Monsier Pain(1999), Nocturno de Chile (2000) o Amberes (2002), todavía solo disponibles en formato caro.
En otro orden de cosas, pero eso sí, siguiendo con Bolaño, contar que el pasado fin de semana adquirí en libro de bolsillo la novela corta Amuleto (1999), otra muesquita más en el revolver. En esta ocasión nos encontramos con una claustrofóbica historia que tiene bastante que ver con Los Detectives Salvajes (1998) y aunque sea claramente una obra menor y complementaria tiene muy buena pinta y es básica para hacerte Bolañista. Mientras tanto, Oscar Fate me está esperando con su angustia vital y los artículos de Entre Paréntesis (2004) siguen pareciéndome entretenidísimos. Falta tiempo para leer, pero sobran ganas para enfrentarnos poco a poco a este coloso de las letras Chileno. Nos queda vida por delante para la afrenta... eso espero...

viernes, 5 de marzo de 2010

Lo han conseguido

A pesar de que ya proliferan como setas blogs musicales aficionados, semi-profesionales y profesionales (no me lo explico) en esta España nuestra, con lo que la opinión se diversifica, bifurca y porque no, es sano también, se contradice, conseguir ser portada de la Rockdelux siendo una banda nacional sigue teniendo solera, porque el prestigio de la ( a menudo discutida) revista que nos abrió los ojos al mundo indie a la mayoría de los mortales no debería de tener discusión. Queramos o no, ellos marcan el tempo y los pasos a la hora de indicar cuando sube o baja tal o cual escena nacional y cuando un grupo progresa adecuadamente, a llegado a la cima, se ha estancado o se ha vendido, así han ido marcando la historia de la música española de calidad en los ultimos 25 años (los que tiene la publicación). Y este mes, para gozo de los que nos gusta soñar que la música española nunca acabará muerta por inanición, descubrimos a Los Punsetes en portada. Son la primera banda de esta nueva generación indie (fecha de nacimiento: circa 2006) que lo consigue, el primer artista en aparecer en ella fue El Guincho, todo empapadito él, y todavía no lo han logrado gente que se lo merece y que seguro que lo irá consiguiendo si no decae su creatividad en los próximos años: Joe Crepúsculo, Manel, Lidia Damunt, Manos de Topo... Los Punsetes ofrecen al Indie medio (post-universitario, 30 y algo, nostalgia por los noventa, 1000 gigas de sonidos guardaditos en su disco duro) lo que ellos reclaman ahora mismo: fiereza guitarrera 90s con momentos shoegazer, melodías pop, letras inteligentes en plan movida madrileña, minimalistas en los arreglos y que tengan ese toque generacional y post-moderno de las cosas del día a día, y sí a eso le sumamos una cantante con magnetismo y un toque de amauterismo intencionado, todo da por resultado a la gran esperanza blanca del pop-rock español de los próximos tiempos... lo que Grande-Marlaska nos racanearon por vagos, Triangulo de Amor Bizarro por cazurros y Klaus & Kinski por ñoños-ombliguistas. Lp2 (2010) está a punto de salir, ah, y la portada, sí, es de Joaquín Reyes.

El reclutamiento


Tanto en El sustituto (6x04) como en Faro (6x05) la estructura narrativa de Lost es la misma, en la isla tanto Locke resucitado como Jacob nos desvelan un secreto celosamente guardado durante temporadas (en el primer caso, que todos están en la isla porque son posibles candidatos para protegerla, en el segundo, como Jacob ha ido espiando y siguiendo la vida de nuestros protagonistas sin moverse de la isla) eso si, no sabemos que hay de mentira y verdad en todo esto todavía y quien es el bueno o el malo, no nos terminamos de fiar de nadie, son muchos años de desconfianzas... la batalla del templo está a puntito de estallar con una reaparecida y salvaje Claire y en la realidad donde el avión no se estrelló la estructura paralela es genial: el personaje protagonista (Locke en el primero, Jack en el segundo) consiguen redimirse y quitarse de encima su carga (dejar de ser un acomplejado por ser minusválido a través del amor en el caso de Locke y dejar de tener miedo a ser padre en el caso de Jack a través de un sorpresivo hijo que interpreta a Chopin como los ángeles. La estructura es la misma que en Lo que hace Kate (6x03) y aquí también, detalle que me ha encantado, aparece un malo con otra vida sin isla ( El profesor de instituto Benjamin Linus y el padre de pianista adolescente que no es otro que el Japo del templo). Me imagino que seguirán repasando al resto de personajes principales de este modo hasta que todo explote por otro lado o choque con la otra realidad donde la bomba jamás explotó, o no, porque con esta serie, y eso es lo que nos gusta tanto de ella, nunca se sabe...

lunes, 1 de marzo de 2010

Madurez y dolor


Transformer (1972) tiene los hits y Berlin (1973) es su obra maestra indiscutible, pero a mí, a cada nueva escucha me esta gustando más y más, hasta el punto de convertirse en mi disco favorito de Lou Reed, este Magic and Loss (1992), madurez y dolor a partes iguales, un Berlin metafísico que nació a raíz del palo que fue perder a dos amigos por culpa del cáncer en el corto espacio de tiempo de un año. Álbum conceptual pues, que va narrando la historia de un amigo que se va y deja un vacio en el alma del tamaño de un camión (eso es de una letra del Ecstasy, 2000), vamos asistiendo de modo impasible a todo el terrible pero inevitable proceso: cuando lo diagnostican, las visitas al hospital, la muerte, el funeral, el analizarse a uno mismo y su propia vida, el recuerdo a ese amigo tiempo después a través de detalles mínimos como ese número de teléfono al que ya nadie contesta... cada canción como una puñalada terrible a la inocencia, humo y tumores, ironía descarnada y un canto a la magia y a la vida, un lp al que suelo volver una vez al año, cuando me quiero sentir transcendente e importante, cuando quiero pensar que estamos en este mundo para algo, para dejar aunque sea un insignificante legado. La espada de Damocles sobre nuestras cabezas...

Basterds de lujo


Por fin ya tengo la ultima película de Quentin Tarantino en Dvd. Como suele pasar en este tipo de películas que son prototípicas de despertar fanatismos y fetichismos varios, tres son las distintas ediciones que han aparecido del film: la normal de un disco, 14 euros y apenas extras, la coleccionista mixta solo disponible en fnac, dos discos con multitud de extras, posavasos y funda de cartón, 18 euros, y la Deluxe que vale 28 euros e incluye la película de dos discos en una caja roja bastante vistosa, un cómic y un libreto con fotos y texto y todo eso que traen los libretos. Como la economía está como está y el término medio es la virtud, he optado por la versión intermedia de 18 euros, y la verdad, los extras acaban sabiendo a poco, siempre queremos más en estos casos. Todo parece indicar que en un futuro puede aparecer una versión Director´s cut con el montaje que no fue... o no, todavía estamos esperando esa caja especial de Kill Bill con los dos volúmenes y la versión japonesa en color de la matanza de los 88 maniacos... y de la película que decir que no sepáis ya: bombástica, divertida, cachonda, interesante, con una estructura perfecta, un guión matemático, que engancha e invita a aprenderse los diálogos, estéticamente impecable, con unos actorazos que se salen, irreverencia a cascoporro, reinventando el cine, reinventando la historia de la humanidad... obra maestra atemporal desde ya... me limpio la baba, espera un momento... ¡Tarantino en estado puro!

Todos los amigos del señor Murphy


El pasado fin de semana necesitaba huir. Huir física y mentalmente, coger el coche, conducir sin rumbo, ver luces, ver gente, tocar con la punta de los dedos la Alicante más urbanita y fría. La banda sonora perfecta para esta escapada fue el All my friends de LCD Soundsystem, canción incluida en el genial y metalizado Sound of Silver (2007). James Murphy fue el rey midas de los 00 en cuanto a sudor y lágrimas se refiere en la pista de baile: tecno, post-punk, funky, house, pop, rock, pasión, inteligencia, melomanía... y este corte es su dardo más certero (junto a esa lección titulada Losing my edge), un cruce bastardo e imposible entre el Heroes de Bowie y el Where the streets have no name de U2: épica sobre los amigos que ya no están y las noches de juventud que ya no volverán. Eterno... y plateado.

http://www.youtube.com/watch?v=i2V_ZT-nyOs